Historia del Reiki

Historia del Reiki
Mikao Usui

Mikao usui

HawayoTakata

Hamayo Takata

Chujiro Hayasi

Chujiro Hayasi

Patricia Zorrilla

Patricia Zorrilla

El REIKI tradicional comienza a mediados del siglo XIX con el doctor Mikao Usui, un decano de la Universidad de Doshisha en Kyoto (Japón) y sacerdote cristiano a quien sus alumnos le preguntaron un día acerca de cómo curaba Jesús.

A raíz de esto, el Dr. Usui comenzó a investigar durante diez años y esto le permitió redescubrir y aprender la técnica de sanación, pero las jerarquías cristianas del Japón le advirtieron que no debía hablar de tal procedimiento de curación, ni mucho menos darlo a conocer. Entonces ingreso a un Monasterio Budista ZEN, encontrando allí en los Sutras (libros sagrados budistas) la fórmula terapéutica.

Pero en aquellos libros no aparecía la manera de activar la energía ni como ponerla al servicio de los fines curativos. El Dr. Usui comprendió la razón y supo que para lograr debía pasar una gran prueba.

La prueba consistió en tres semanas de meditación, ayuno y oración en el Monte Koriyama. Tras elegir el lugar para la meditación amontonó ante él 21 piedritas, una por cada día y las arrojaba al terminar la jornada para no perder la cuenta del tiempo transcurrido. La madrugada final de su prueba, en la hora más oscura, antes del amanecer, Usui vio una especie de proyectil luminoso que se dirigía hacia él y su primera reacción fue la huida, pero luego lo pensó mejor y decidió aceptar las cosas tal como vinieran y como una respuesta a su meditación, aunque le fuese en ello la vida.

A esta energía Milagrosa, El doctor Usui la llamo REIKI, que significa “Energía eterna y universal” y se dispuso a utilizarla en los barrios bajos de Kyoto. Allí vivió varios años dedicado a sanar a los mendigos. Aquellos seres, los contrahechos, los mutilados y los afligidos por enfermedades visibles, pedían limosna y eran mantenidos por la comunidad.

El los curaba y los invitaba a que comenzaran una nueva vida. Sin embargo ellos volvían a las calles a seguir pidiendo. Al comprobar que las personas a quienes curaba preferían seguir mendigando en vez de ganarse su sustento con el trabajo, se desanimó y abandonó aquel lugar. Los mendigos en cambio quedaban resentidos porque al curarlos, les impedía seguir viviendo de la limosna y los obligaba a trabajar para ganarse la vida.

Así el Dr. Usui nos dejo una de las más grandes enseñanzas relacionadas con la Ley del Libre Albedrío. “No interferir en la experiencia de una persona si no desea ser sanada, respetemos su decisión”

MikaoUsui emprendió una existencia de peregrino; recorrió el Japón a pie, portando una antorcha y enseñando. De esta manera conoció a ChujiroHayashi, oficial retirado de la Armada en situación de reserva. En 1925, a la edad de cuarenta y siete años, Hayashi recibió de Usui la formación REIKI en grado de maestro y se convirtió en el sucesor de MikaoUsui, quien falleció en 1930.

El rayo lo tocó en el entrecejo (Tercer ojo), perdiendo el conocimiento por unos instantes; luego vio millones y millones de burbujas con los colores del arco iris y finalmente los símbolos de REIKI, como si los hubiesen proyectado en una pantalla. A medida que iba visualizando cada uno de los símbolos recibió la información sobre como se utilizaba cada uno de ellos para activar la energía de sanación.

Así se produjo el primer alineamiento REIKI por vía psíquica. Mikao Usui bajó de la montaña sabiendo como sanaba Buda y Jesús. En el camino de regreso tuvo una de las primeras experiencias tradicionalmente conocidas como los “cuatro milagros”. La primera fue que mientras andaba se golpeó el dedo gordo del pie con una piedra; lo primero que hizo por instinto fue sentarse y tomar el dedo entre las manos, las palmas de éstas se calentaron y el dedo herido se curó.

El segundo milagro se produjo al ingerir una abundante comida lo cual era una gran imprudencia por parte de quien había guardado 21 días de ayuno, sin tomar nada más que agua, pero a él no le hizo daño; el tercer milagro. Colocó las manos sobre el rostro de una mujer que tenía dolor de muelas y se curó y por último, el cuarto milagro. Cuando regresó al monasterio uno de los Lamas estaba acostado con un ataque de artritis, coloco sus manos sobre él y también se sanó.

Hayashi fundó un centro clínico en Tokio donde los sanadores trabajaban en grupo con los pacientes. En 1935 acudió a este centro buscando curación la señora Hawayo Takata, nacida el 24 de Diciembre de 1900, en Hanamaulu de una familia de cortadores de piña.

Era demasiado diminuta y frágil, para el trabajo de la plantación, aunque empezó a trabajar cuando era todavía alumna de escuela elemental. Se casó en 1917 con Saichi Takata con quien tuvo 2 hijas. En 1930 enviudó. Durante los siguientes cinco años la señora Takata sufrió agotamiento nervioso y varias afecciones físicas graves. Se le diagnosticó una enfermedad de la vesícula biliar, que requería intervención quirúrgica, pero debido a una insuficiencia respiratoria crónica, la anestesia representaba un grave peligro. Su salud se deterioraba cada vez más; por un lado le decían que la operación era imprescindible para salvarle la vida, por otro que la operación tal vez la mataría.

En 1935 falleció una de sus hermanas y la señora Takata viajó a Tokio para comunicárselo a sus padres, quienes habían vuelto a residir allí; al poco tiempo ingresó en el hospital Maeda de Akasaka. Estuvo interna hasta que tomaron la decisión de operarla; para ese entonces le habían diagnosticado una apendicitis y un tumor, además de los cálculos biliares.

La noche antes de la operación oyó una voz que le decía: “La operación no es necesaria”. Volvió a escucharla estando ya en el quirófano. Se puso de pie y le dijo al cirujano que no quería ser intervenida y preguntó si existía allí otra manera de curarse. El médico le dijo que sí, siempre y cuando estuviera dispuesta a prolongar su estancia en el Japón todo el tiempo que fuese necesario. Le habló entonces de la Clínica REIKI de ChujiroHayashi. Una hermana del cirujano que había sido curada por los sanadores de Hayashi y había recibido formación REIKI la llevó allí aquel mismo día.

La señora Takata quedó interna en la clínica y en un plazo de cuatro meses, sano completamente, cuerpo, mente y Espíritu. Solicitó la formación REIKI, pero le fue negada. Para aquel entonces Hayashi no deseaba que el REKI se divulgase fuera del Japón. Finalmente accedió y la señora Takata recibió su formación REIKI I en la Primavera de 1936, entrando a formar parte del equipo de los sanadores que trabajaban en la clínica.

En 1937 recibió el II grado de REIKI y regresó a Hawai en donde abrió una clínica de REIKI. En 1938 ChujiroHayashi la visitó y emprendieron juntos una gira de conferencias. El 22 de febrero de 1938 recibió el grado de maestra/enseñante y la designó públicamente sucesora suya. Le dijo además que no debía transmitir las enseñanzas sin cobrar; además debía desplazarse inmediatamente al Japón siempre que él la requiriera. En 1941 Takata despertó un día sobresaltada, teniendo la visión de Hayashi como si estuviera allí presente junto a su cama.

Supo entonces que esta era la llamada anunciada por él y se embarcó hacia Tokio. Cuando llegó a la Clínica REIKI la esperaba allí Hayashi, su esposa Chie y todos los demás maestros japoneses. Él anunció que una gran guerra se avecinaba y que en ella morirían todos los iniciados y que por tener el presentimiento de que REIKI podía desaparecer por completo del mundo, había querido nombrar como sucesora a Takata precisamente una extranjera.

Por último explicó que acababa de ser llamado por la armada, pero que su condición de sanador y médico le impedía quitar la vida a otros seres humanos, por tanto había decido aceptar su propia muerte. En 1941, en presencia de sus alumnos, Hayashi detuvo su corazón por vía psíquica y murió. Gracias a la señora Takata quedo preservada la continuidad de REIKI. La señora Takata murió en 1980.

Reiki Universal

El movimiento mundial REIKI Universal nació en Colombia en el año 1997 con la señora PATRICIA ZORRILLA ARAGÓN, iniciada y formada en la Escuela REIKI Tradicional, cuando siguiendo la orientación de sus guías Espirituales, abre un espacio en la historia de REIKI, para que esta técnica llegue a todos los Seres que lo deseen y estén dispuestos a sanarse y también ser canal para el servicio de la humanidad.

A las primeras personas que inicia es a sus compañeros de Misioneros del Amor. Entre ellos me encontraba yo, Matty Vélez Peña.

Matty VelezDurante mucho tiempo había buscado REIKI, después de haber tenido mi primera experiencia con unas personas que amorosas me lo brindaron. Al finalizar aquella sesión y ante la grata sensación y bienestar que estaba experimentando en ese momento, les pregunte el nombre de esa técnica de Sanación que acaban de practicarme y ellas me respondieron: REIKI.

Esa fue la primera vez que escuche esa maravillosa palabra que resonó en mi interior y desde ese momento me propuse aprenderla. Cuando conocí a Patty, como amorosamente la llamamos, me contó que ella era practicante de REIKI. Me ilustro hasta donde en ese momento podía o conocía de esta técnica, que según su concepto, podía curarme de las dolencias que me aquejaban. Le pedí que me enseñara y me respondió que en ella no estaba formada para hacerlo, que necesita llegar a la Maestría y me habló de la INICIACIÓN.

Cuando ella me inició años más tarde, me entregue a REIKI incondicionalmente. Acompañe a Patty en su primera etapa como Maestra enseñante, mientras simultáneamente hacia mi entrenamiento. Al principio me prepare solo para pasar los alineamientos. Ella me invito a que me preparara también para la enseñanza pero yo no me sentía segura. Sabía que era una gran responsabilidad y no sabía si realmente estaba lista.

Un día mientras me duchaba escuche una voz que me dijo: “El tiempo de la ensoñación ya paso, ahora es la hora de la acción”. Algo dentro de mí lo comprendió. Había llegado el momento de compartir con mis hermanos esta maravillosa técnica de sanación, que ya había operado en mí, grandes milagros a todo nivel. Sin embargo tenía dudas de si era correspondiente o no. Me senté a meditar y le pedí luz a Dios.

“Padre mío, si realmente estoy preparada para esto, dame una señal. Por favor envíame una persona que yo no conozca, que me pida que le enseñe REIKI. Así sabré si ya estoy lista”

Tres días más tarde recibí una llamada telefónica de una persona que me pidió que lo hiciera. Organizo además un grupo y tres días después, me encontraba muy nerviosa, pero feliz, haciendo el primer taller de REIKI.

Desde entonces he crecido tanto con este regalo de la Divinidad que transformó mi vida.

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